A Coruña: el Ayuntamiento que no volvería atrás. RD487/2022
Hay decisiones que parecen tecnológicas hasta que empiezas a ver cómo cambian la forma de trabajar.
Esta semana, revisando el nuevo pliego del Ayuntamiento de A Coruña para el mantenimiento higiénico-sanitario y la prevención y control de la Legionella en sus instalaciones deportivas municipales, encontré un detalle especialmente interesante.
La monitorización remota de Legionella no aparece como una posibilidad futura.
Forma parte del servicio que el Ayuntamiento ha decidido mantener.
El propio pliego contempla el mantenimiento de los equipos de monitorización existentes en instalaciones como la Ciudad Deportiva A Torre, el Polideportivo del Barrio de las Flores y el Polideportivo del Ventorrillo, además del acceso a la plataforma de explotación de datos.
Y cuando una administración llega a este punto, la pregunta deja de ser si merece la pena monitorizar.
La pregunta empieza a ser otra:
¿Por qué volver a hacer manualmente aquello que ya podemos supervisar de forma continua?

A Coruña no está empezando de cero
El detalle importante del nuevo pliego no está únicamente en que aparezcan equipos de monitorización.
Está en que forman parte de la continuidad del servicio.
El contrato contempla expresamente el mantenimiento y revisión de los equipos de monitorización y el acceso a la plataforma de explotación de datos.
Es decir, la monitorización remota ya no se plantea como una prueba aislada.
Existe una infraestructura.
Existe una plataforma.
Existen equipos que deben mantenerse.
Y existe una metodología de trabajo alrededor de ellos.
Eso cambia completamente la conversación.
Porque cuando una administración incorpora una herramienta de este tipo a su operativa, deja de preguntarse únicamente cuánto cuesta instalarla.
Empieza a valorar cuánto tiempo, información y capacidad de gestión puede aportar.
El RD 487/2022 no solo habla de temperatura
Este es otro punto especialmente interesante del pliego.
Cuando hablamos de control de Legionella, muchas veces reducimos la conversación a una palabra:
Temperatura.
Pero las tareas contempladas en las instalaciones de A Coruña muestran una realidad bastante más amplia.
En las instalaciones sin equipo de monitorización aparecen, entre otras actuaciones, mediciones diarias de cloro y pH en la red de AFCH, controles diarios de temperatura en acumulación y retorno de ACS, controles semanales de temperatura y turbidez, purgas y controles periódicos de diferentes puntos de la instalación.
Y eso cambia completamente la magnitud del problema.
Porque ya no hablamos únicamente de acudir a comprobar un termómetro.
Hablamos de múltiples parámetros, diferentes frecuencias y diferentes instalaciones.
Cuando existe monitorización, la forma de trabajar cambia…
El propio pliego establece una diferenciación muy significativa.
Por un lado, contempla las tareas menores sin equipo de monitorización.
Por otro, define las tareas menores con equipo de monitorización.
En las instalaciones monitorizadas se contempla el seguimiento de parámetros como la temperatura, el pH, el biocida y la turbidez mediante los equipos correspondientes.
Esto es importante porque demuestra que la monitorización remota no consiste simplemente en colocar sensores.
Cambia la forma en la que se organiza el control.
La información deja de depender exclusivamente de una visita puntual.
Los datos pueden consultarse.
Los registros se generan.
Las incidencias pueden detectarse.
Y el personal puede actuar cuando realmente existe una actuación que realizar.
¿Cuánto tiempo puede recuperar un equipo de mantenimiento?
Imaginemos una instalación deportiva municipal.
El técnico tiene que comprobar diferentes parámetros.
Tiene que localizar las llaves.
Desplazarse hasta la instalación.
Acceder al cuarto técnico.
Encontrar el punto de control.
Realizar la medición.
Registrar el resultado.
Guardar el equipo.
Cerrar la instalación.
Y continuar con el resto de su jornada.
Una vez no parece demasiado.
Pero el problema nunca está en una medición.
Está en repetirla todos los días, en diferentes instalaciones y durante todo el año.
Y ese tiempo sale del mismo equipo que también tiene que atender averías, realizar mantenimiento preventivo, preparar instalaciones deportivas, solucionar incidencias y responder a las necesidades de los ciudadanos.
La pregunta entonces deja de ser cuánto cuesta realizar una medición.
La pregunta interesante es:
¿Qué podría estar haciendo ese profesional mientras no tiene que desplazarse únicamente para tomarla?
A Coruña demuestra que monitorizar no significa dejar de mantener
Existe una idea que conviene aclarar.
La monitorización remota no elimina el mantenimiento.
El propio pliego contempla revisiones, verificaciones y calibraciones de los equipos de monitorización, incluyendo una periodicidad preventiva trimestral y comprobaciones cuando sea necesario.
Tampoco desaparecen las revisiones de las instalaciones, las analíticas, las limpiezas, las desinfecciones ni el resto de actuaciones necesarias.
Lo que cambia es qué tareas requieren una visita física y cuáles pueden supervisarse de forma continua.
Y esa diferencia es enorme.
El técnico sigue siendo necesario.
Pero puede utilizar su conocimiento allí donde realmente aporta valor.
No se trata solo de A Coruña…
A Coruña es un ejemplo especialmente interesante porque hablamos de instalaciones deportivas municipales con una elevada complejidad.
Por ejemplo, el complejo de Riazor incluye 221 puntos terminales de AFCH, cuatro acumuladores de ACS de 2.000 litros conectados en paralelo, dos circuitos de retorno y 122 puntos terminales de ACS.
Además, el propio pliego contempla controles diarios de cloro y pH, temperatura diaria de acumulación y retorno, controles semanales de temperatura y turbidez y otros controles periódicos.
Cuando una instalación alcanza esta dimensión, gestionar todos los controles exclusivamente mediante desplazamientos y registros manuales empieza a tener un coste operativo evidente.
Y ese escenario no es exclusivo de una ciudad.
Lo encontramos también en:
Grandes complejos con múltiples instalaciones.
Piscinas municipales.
Polideportivos.
Balnearios.
Residencias de mayores.
Hoteles.
Centros deportivos.
¡La monitorización remota también cambia la gestión!
La gran ventaja no está únicamente en ahorrar desplazamientos.
Está en disponer de información continua sobre lo que está ocurriendo.
Una plataforma de monitorización permite centralizar la información de diferentes instalaciones, consultar históricos, recibir alertas y disponer de registros trazables.
Para un gestor, esto significa algo muy sencillo:
dejar de depender únicamente de lo que ocurrió durante la última visita.
Y para el técnico significa poder recibir información antes de desplazarse.
No es lo mismo acudir a una instalación para descubrir qué está ocurriendo que acudir sabiendo que existe una incidencia concreta que requiere atención.
La diferencia es la información.
¿Y si el siguiente paso no fuera contratar más personal?
Esta es la reflexión que me deja el caso de A Coruña.
Cuando una administración gestiona cada vez más instalaciones, es lógico pensar que necesitará más recursos.
Pero aumentar recursos no siempre significa aumentar personas.
También puede significar hacer que las personas que ya forman parte del equipo puedan gestionar más con el mismo tiempo disponible.
La tecnología puede asumir parte de las tareas repetitivas.
El técnico puede centrarse en las actuaciones que requieren experiencia.
Y el gestor puede disponer de una visión global de sus instalaciones.
No se trata de trabajar menos.
Se trata de trabajar de una forma diferente.
En Kenso creemos que el siguiente paso es liberar tiempo…
En Kenso Solutions trabajamos precisamente sobre esta idea.
Nuestra solución de monitorización remota de Legionella permite automatizar el seguimiento de parámetros, generar registros, recibir alertas y centralizar la información de diferentes instalaciones desde una única plataforma.
Pero la tecnología no es el objetivo.
El objetivo es otro:
que un profesional no tenga que invertir su tiempo en hacer manualmente aquello que una instalación puede controlar de forma continua.
A Coruña nos muestra que esta forma de gestionar instalaciones ya no pertenece únicamente al futuro.
Forma parte de contratos reales.
De instalaciones reales.
Y de una forma diferente de entender el mantenimiento.
Nuestra reflexión
Quizá lo más interesante de revisar el nuevo contrato de A Coruña no sea comprobar que existe monitorización remota.
Es comprobar que, una vez incorporada a la gestión de las instalaciones, se contempla su continuidad.
Y eso plantea una pregunta mucho más interesante.
Si una administración ya dispone de información continua, registros, alertas y una plataforma para consultar sus instalaciones…
¿Realmente tendría sentido volver atrás?
Porque la monitorización remota no sustituye al personal de mantenimiento.
No elimina las visitas.
No elimina las analíticas.
No elimina las responsabilidades.
Elimina parte del tiempo que se pierde haciendo manualmente tareas que pueden gestionarse de otra manera.
Y quizá ahí esté el verdadero cambio.
No en instalar un sensor.
Sino en empezar a gestionar una instalación de una forma diferente.
A Coruña ya ha dado ese paso.
André Abalo l Dirección comercial Kenso Solutions.
- A Coruña: el Ayuntamiento que no volvería atrás. RD487/2022
- Cuando existe monitorización, la forma de trabajar cambia…
- ¿Cuánto tiempo puede recuperar un equipo de mantenimiento?
- A Coruña demuestra que monitorizar no significa dejar de mantener
- No se trata solo de A Coruña…
- ¡La monitorización remota también cambia la gestión!
- ¿Y si el siguiente paso no fuera contratar más personal?
- En Kenso creemos que el siguiente paso es liberar tiempo…
- Nuestra reflexión

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